Ante la sorpresa de mi atacante pude ver una pequeña sonrisa entre sus colmillos, creo que se burlaba de mi, o algo por el estilo, me sentí despreciada, como una estúpida ofreciendo así mi vida. Entonces ofuscada de enojo dije:
-¡bien! si deseas que luche vanamente por mi vida, no lo haré, no quiero, ¡vamos bastardo! Hazlo de una vez…
Y sin saber cómo, me encontraba llorando, deseando la muerte y a la vez, dolida por desearla, porque mi vida acabaría así de pronto, no quería, pero el miedo me dominaba, debía ser fuerte e inútilmente me sentí en el ridículo, él por su parte no se movía, no emitía ningún sonido, solo mantenía esa pequeña sonrisa burlona mientras yo derramaba lágrimas apoyada en su pecho, hasta que por fin dijo algo:
-tranquila, Mariela.
Lo mire asombrada, sequé un poco mis lágrimas y le pedí que si me mataba, que al menos fuera sutil, delicado, que me diera un rayo de esperanzas aunque todo fuese a terminar para mi.
-eres muy conflictiva contigo misma, siempre estas pensando mucho- dijo mientras se sentaba en mi cama y con unas palmadas sobre la misma me invitaba a sentarme a su lado. Sin previo aviso me abrazo.
No sabía que hacer, que decir, si gritar o quedarme a ver si me devoraba. Aturdida, un torrente de ideas brotaron (como siempre ocurre), y entre la confusión de mi mente, puedo jurar haber sentido una calidez exquisita que calmaba poco a poco mis pensamientos. Me tenía allí, envuelta con sus brazos, esos que me hubiesen triturado si así lo deseaba, pero, entre la oscuridad pude ver sus ojos, irradiaban una ternura, un cariño tal que me hizo querer abrazarle más junto a mi:
-¿me matarás después de esto?- pregunté ya resignada
-¿y porqué no disfrutar un poco más de ti?- dijo suavemente.
-¿porqué estas haciendo esto?¿no se supone que los vampiros… no sienten mucho?
-jajajajaja- lanzó una risa sincera- me divierte verte así, tan conflictiva contigo misma. “Piensas mucho” creo que todos te dicen eso, pero créeme que escuchar todo lo que piensas antes de que te vas a dormir es igual que parece a ver una película, con tantos detalles, hablando contigo misma… no se como te sientes tan sola.
Me quedé en silencio y reaccioné. ¿Por qué le estaba abrazando? ¡es un total desconocido! ¡Reacciona, es un vampiro!.
Lo alejé bruscamente, y me paré al lado de la puerta, ahora si estaba asustada, tenía mucho miedo, estaba aterrorizada. Me había espiado quizá por cuantas noches, quizá cúanto sabía de mi, me avergoncé, me encolericé y traté de abrir la puerta cuando de otro lado siento que me llaman:
-Mariela, ¿estás bien?, sentí ruidos…
Continuará…

1 comentario:
Siempre nos conoce quien menos esperamos....siempre esta ahi, aunque no lo veamos.
Más! más! :D
Publicar un comentario