lunes, 16 de febrero de 2009

¿adiós?

Viajamos nuevamente a velocidad imperceptible para mí y llegamos hasta su casa, una gran casona antigua muy bien conservada, que tenía en medio e un barrio conocido en la ciudad.
-quería hablar contigo- comenzó, mientras con un gesto me invitaba a sentarme en uno de los sillones de la sala- pues creo que fue bastante imprudente lo que te he dicho- añadió.
-creo que sí, y yo también he sido bastante imprudente al aceptar que un vampiro me traiga a su guarida- dije en tono irónico, pues estaba demasiado nerviosa como para decir algo más.
- el punto es…- dijo – que mis sentimientos por ti puede que no sean los que realmente confesé- dijo mientras me miraba con cara extraña- lo más probable es que tan sólo hayan sido unos momentos de “debilidad psicológica” por el hecho de haber perdido hace algunos meses a mi padre… o creador.

¿Cómo “recorcholis” se supone que debía enfrentar eso? ¿A qué se refería con “debilidad psicológica”? ¿Que no se supone que es un vampiro, alguien más fuerte que es capaz de controlarse o cosas por el estilo? “debilidad psicológica” que se vaya a la r…

Lo miré decepcionada, no por sentir algo similar, si no por el hecho de que uno no va por la vida confesando sus sentimientos y luego se arrepiente (o al menos eso creí yo).

-entonces, ¿qué se supone que debemos hacer ahora?- dije suponiendo que él ya sabría que preguntaría eso.
- tan solo tu sigue con tu vida, ignora que alguna vez me conociste, ignora todo con respecto a mí o mi especie, solo… sigue con tu vida- dijo mirando a la chimenea que tenía encendida- te iré a dejar.

Se paró a mi lado y creo que fue algo así como una despedida, me abrazó para emprender el viaje pero no pude evitar sentir el gesto de dolor que hacía mientras olía mi pelo, me marcó un poco, pues creo que últimamente no muchos chicos habían hecho ese gesto conmigo.

Emprendimos el viaje y se me hizo mucho más largo de lo que me imaginé que sería. Al llegar hasta mi habitación se quedó un instante.
- ¿no te parece extraño todo esto?
- No, creo que no- dije mientras me examinaba con mucha cautela.
- Es que… ¿en serio no te parece extraño?- volvió a decir.
- Pues no- repetí- siempre me abandonan- dije con un tono melancólico, de lo cual me arrepiento.
- ¿podrás perdonarme entonces?- inquirió
- Al menos eres el primero en pedirlo- le dije sonriendo y sacando mi pijama que estaba debajo de la almohada.
- Adiós Mariela.
- Adiós vampiro.

Continuará.

lunes, 9 de febrero de 2009

Reencuentro.

Pasaron algunos días y mi amiga Liliana, la que me había salvado la otra noche me fue a ver. El motivo de su visita era porque estaba preocupada por mi forma de actuar y que también hace ya algunas semanas estaba un tanto extraña.
-¿segura que no me ocultas nada?-dijo con su típica mirada interrogadora y escéptica.
-me conoces, le dije y es obvio que oculto algo.
Le conté todo lo sucedido y fue inútil tratar de ocultarle detalles. Al día siguiente tanto Liliana como Belén y Alejandra estaban dispuestas a comprobar que lo que decía era verdad.
-a ver, explícanos de nuevo ¿cómo fue que sucedió todo esto?- dijo Belén.
- realmente es como si ambos fueran un remolino de emociones- dijo Alejandra.
-en realidad todo pasó tan rápido, pero aún así extraño algo de él- dije triste mientras veía como oscurecía.
-está bien- dijo Liliana- debemos hacer algo.

Esa noche me llevaron al departamento de una prima de una de las chicas, en la azotea mientras hablábamos Liliana se me acercó y me dijo al oído:
-pídele que venga.
¿Cómo se supone que lo haría? no tenía como ubicarlo, no sabía de números telefónicos, ni siquiera su nombre, pero solo pensé y susurré “quiero verte”.
En el mismo instante en que pronuncié esas palabras apareció ante nosotras. Mis amigas estaban impávidas, enmudecidas ante su presencia:
-¿qué quieres?- dijo serio.
-quería verte, aunque… no sabría decirte el porqué.
-perdóname- dijo acercándose- no volveré a leer tus pensamientos.
- está bien…- dije sonriendo- no te molestará que te presente a mis amigas, ella es Belén, Liliana y Alejandra- dirigiéndome a cada una de ellas.
-un gusto en conocerlas Señoritas- dijo mientras hacía una pequeña reverencia- ¿podemos hablar a solas?- dijo refiriéndose a mí.
-si… supongo- dije.
Me abrazó lentamente y fuimos hasta su casa.

Continuará.