Viajamos nuevamente a velocidad imperceptible para mí y llegamos hasta su casa, una gran casona antigua muy bien conservada, que tenía en medio e un barrio conocido en la ciudad.
-quería hablar contigo- comenzó, mientras con un gesto me invitaba a sentarme en uno de los sillones de la sala- pues creo que fue bastante imprudente lo que te he dicho- añadió.
-creo que sí, y yo también he sido bastante imprudente al aceptar que un vampiro me traiga a su guarida- dije en tono irónico, pues estaba demasiado nerviosa como para decir algo más.
- el punto es…- dijo – que mis sentimientos por ti puede que no sean los que realmente confesé- dijo mientras me miraba con cara extraña- lo más probable es que tan sólo hayan sido unos momentos de “debilidad psicológica” por el hecho de haber perdido hace algunos meses a mi padre… o creador.
¿Cómo “recorcholis” se supone que debía enfrentar eso? ¿A qué se refería con “debilidad psicológica”? ¿Que no se supone que es un vampiro, alguien más fuerte que es capaz de controlarse o cosas por el estilo? “debilidad psicológica” que se vaya a la r…
Lo miré decepcionada, no por sentir algo similar, si no por el hecho de que uno no va por la vida confesando sus sentimientos y luego se arrepiente (o al menos eso creí yo).
-entonces, ¿qué se supone que debemos hacer ahora?- dije suponiendo que él ya sabría que preguntaría eso.
- tan solo tu sigue con tu vida, ignora que alguna vez me conociste, ignora todo con respecto a mí o mi especie, solo… sigue con tu vida- dijo mirando a la chimenea que tenía encendida- te iré a dejar.
Se paró a mi lado y creo que fue algo así como una despedida, me abrazó para emprender el viaje pero no pude evitar sentir el gesto de dolor que hacía mientras olía mi pelo, me marcó un poco, pues creo que últimamente no muchos chicos habían hecho ese gesto conmigo.
Emprendimos el viaje y se me hizo mucho más largo de lo que me imaginé que sería. Al llegar hasta mi habitación se quedó un instante.
- ¿no te parece extraño todo esto?
- No, creo que no- dije mientras me examinaba con mucha cautela.
- Es que… ¿en serio no te parece extraño?- volvió a decir.
- Pues no- repetí- siempre me abandonan- dije con un tono melancólico, de lo cual me arrepiento.
- ¿podrás perdonarme entonces?- inquirió
- Al menos eres el primero en pedirlo- le dije sonriendo y sacando mi pijama que estaba debajo de la almohada.
- Adiós Mariela.
- Adiós vampiro.
Continuará.
lunes, 16 de febrero de 2009
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1 comentario:
Hombres.
No importa la especie, al final todos son iguales....
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